Renta Básica Universal. De la automatización, robots y la economía de la abundancia.

TL;DR;

La Renta Básica Universal (wikipedia) puesta tan de moda últimamente como una de las propuestas “diferentes” de #Podemos en las elecciones al Parlamento Europeo de 2015, no es nada nuevo en realidad, y de hecho, ya existe en varios países hoy en día, algunos como ejemplos más deseables, otros menos y otros que se lo están planteando.

Sin entrar a estudiar de dónde o cómo se financia dicha Renta, como “concepto” todos tenemos claro qué es la Renta Básica Universal:  ingresar cierta cantidad de dinero (o bienes y/o servicios) por parte del Estado que cubra las necesidades básicas universales (necesidades vitales), sin que por ello la persona deba realizar ninguna prestación (laboral o económica).   El objetivo es que todo ciudadano pueda cubrir sus necesidades mínimas de salud, educación, vivienda, alimentos y otros derechos fundamentales.

Bien, perfecto. Pero como sabemos que el dinero no crece en los árboles, muchos economistas y políticos plantean las dudas más que razonables y razonadas no de su objetivo, sino de su financiación -probablemente tantos políticos y economistas como los que la ven viable-.

Como yo no tengo ni idea de todos estos números, no voy a entrar en ningún tipo de defensa o rechazo sobre el modelo de financiación de dicha Renta Básica Universal, sino que voy a plantear el porqué , sí o sí, se terminará implantando, como resultado de la evolución tecnológica, económica y social.

 

¿Porqué tarde o temprano la Renta Básica Universal será una realidad?

Por resumirlo mucho:  porque no habrá trabajo para todos para poder tener ingresos provenientes del trabajo. Así de fácil.

 

Automatización

La automatización de absolutamente todas las labores manuales que hoy por hoy son remuneradas y exigen determinada experiencia y especialización, tarde o temprano van a ser sustituidas por autómatas que realicen la misma labor más rápido, mejor, y con menos costes.

Kiva robots transport goods at an Amazon Fulfillment Center, ahead of the Christmas rush, in Tracy, California, November 30, 2014. REUTERS/Noah Berger (UNITED STATES - Tags: BUSINESS SOCIETY) - RTR4G758

Kiva robots transport goods at an Amazon Fulfillment Center, ahead of the Christmas rush, in Tracy, California, November 30, 2014. REUTERS/Noah Berger (UNITED STATES – Tags: BUSINESS SOCIETY) – RTR4G758

Asumámoslo.  Lleva pasando desde que el trabajo con hazada fue sustituida por el tiro con animales, los carros tirados por bestias fueron sustituidos por automóviles que salían de fabricas de montaje y después los trabajadores de estas fábricas sustituidos en gran parte por robots que ajustaban piezas, soldaban y transportaban elementos en las plantas de montaje, pintaban y comprobaban la calidad final de los elementos.

La velocidad en la que somos capaces de automatizar tareas se multiplica cada año, llegando a automatizar tareas que hasta pocos años representaban la mayor generación de capital y riqueza en España: poner ladrillos o construir encofrados.  Y sí…  tareas que cuando se acabó el chollo de “qué ricos somos” generó millones de parados.

contruccion robotizada de enconfrados

Contruccion robotizada de enconfrados

¿Sabes de alguna tarea manual (no artística o artesana) que no se pueda automatizar?  Deja un apunte en los comentarios por favor.

 

La shared Economy (economía de lo compartido)

Nos han acostumbrado a pensar que podemos tener lo que queramos, cuando queramos, y sea lo que sea, en una tendencia de disminución de precios sin fin:  desde cebollas, tomates o melones en cualquier época del año y en las estanterías de cualquier supermercado, a cualquier medio de transporte que necesitemos con un simple “tap” en una aplicación móvil, o unas zapatillas nuevas último modelo al alcance de 3 clics para sustituir las comparadas el año pasado aunque sigan estando casi nuevas.

Y no podemos decir en la mayoría de los casos que no se cumpla.  De pensar que lo podíamos tener todo, a saber que lo podemos tener todo.  Pero de ahí a saber que nuestro presupuesto no es infinito, ni nuestro espacio de almacenamiento, va un trecho muy corto, y en esa fase estamos:  no necesitamos todo, todo el tiempo.  Sólo necesitamos algunas cosas en algunos momentos determinados, con mayor o menor frecuencia:

Coches a demanda en pago por uso

Coches a demanda en pago por uso

Nuestro coche permanece aparcado, parado, sin hacer absolutamente nada la mayor parte del tiempo (siempre hay excepciones, claro).   ¿No sería fantástico que no tuviéramos un coche en propiedad con los gastos que de ellos se derivan, pero si siempre que lo necesitáramos? Por ejemplo:  un coche en la puerta de casa que esté disponible para ir al trabajo, otro para volver a casa, otro algo más grande el viernes tarde para acercarnos a la playa el fin de semana con la familia…  y pagar solo por lo consumido, tanto en combustible como en costes de mantenimiento del vehículo.  Imagina la cantidad de coches que desaparecerían de nuestras calles (prácticamente casi todos los que están aparcados).  Si a eso le sumamos que hay muchos trayectos en el día a día que pueden ser aprovechados por más de un usuario, sea con origen y destino iguales, o sea compartiendo solo parte del trayecto….  menos coches aun.

Harán falta menos trabajadores para hacer coches… aunque sí, ganaremos empleos en su mantenimiento, etc…  salvo que no estén automatizadas estas labores…  y los propios fabricantes de coche lo saben y están apostando por este tipo de uso:  Ford, Daimler, etc.   Incluso estos vehículos dentro de poco no necesitarán conductor, por lo que otra tanda de profesiones que se que se verán abocados a buscar otro empleo…

 

¿Ciencia Ficción?

el hombre bicentenario - Chris Columbus - Isaac Asimov

El hombre Bicentenario – Chris Columbus – Isaac Asimov – Columbia Pictures

Seguro que has visto y recuerdas alguna película futurista de ciencia ficción en la que las personas dedicaban su tiempo a labores artísticas, la contemplación, pasear en los parques acompañados de sus robots de compañía, etc.

A eso nos dirigimos queramos o no.   Nuestra mayor parte del tiempo estaremos ociosos (bueno, estarán, porque dudo que nuestra generación actual llegue a verlo, pero sí quizás nuestros hijos o nietos).   No tendremos necesidad ninguna (ni posibilidad ninguna) de dedicar jornadas completas a llevar un sueldo a casa:  nuestra labor estará automatizada.  Pero entonces:  ¿de dónde obtendremos el dinero para comprar ropa, o alimentos, o pagar la hipoteca….?

Pues ahí entra la Renta Básica Universal.  Eso sí, yo no digo que sea en formato monetario…   pero sí quizás en “especies”:  tendremos un hogar garantizado, más o menos con los metros cuadrados estándar de cualquier otra vivienda, nuestros alimentos garantizados y que probablemente nos entregan en la puerta o estén disponibles en nuestra neveras porque alguien (o algo) nos repone lo necesario.  Nuestra ropa, igual.   Educación y sistema sanitario garantizado y gratuito.

El “trabajo” será algo optativo más tarde o temprano, y por supuesto, remunerado de alguna forma, aunque muy distinto a cómo lo conocemos hoy en día.  Quizás sea totalmente voluntario. O quizás obligatorio en determinadas edades y distribuido en pequeñas franjas horarias o muy pocos días de trabajo mensual para cubrir determinadas labores que aun no estén automatizadas…   En definitiva, llevamos muchos años caminando hacia una sociedad en la que la mano de obra cada vez es menos necesaria y sustituida por automatismos y máquinas.  Mejoran cada vez más y cubren cada vez más aspectos de nuestro día a día.  No vale la pena discutir o debatir si se debe o no implantar una Renta Básica Universal.  Mejor dediquemos el tiempo a estudiar la mejor forma de aplicarla y que sociedad queremos con estas premisas.

 

 

 

 

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